La Iglesia San Lorenzo Mártir Sólida y reluciente se encuentra aún,
con sus ciento treinta y seis años de existencia.
Su imagen preside la cotidiana vida navarrense, y su
lugar, ocupado para la adoración desde los fundacionales
tiempos de fines del siglo XVIII, convoca a los vecinos
desde sus primeras generaciones.
Su estilo arquitectónico se encuadra en el orden
jónico y es del tipo de basílica cuadrilonga,
de tres naves y dos torres. La obra, originalmente erigida
en el centro del terreno y sin construcciones linderas,
con el tiempo fue flanqueado por la Casa Parroquial
y el Salón Parroquial, a derecha e izquierda
respectivamente.
En su interior, una doble fila de columnas separan las
tres naves que presenta, y cada una de ellas finaliza
en un altar en los que se reitera el diseño ornamental.
El altar mayor es tutelado por la Santísima Trinidad
y está consagrado a San Lorenzo Mártir;
dominante a su izquierda, el magnífico púlpito
que ha quedado en desuso para las ceremonias; y a su
derecha una talla de Cristo de la época de las
misiones religiosas en Córdoba, donada a nuestra
Parroquia por Monseñor Keegan y entronizada en
el año 1978.
Tareas recientes de restauración llevadas a cabo
por artistas locales, realzan más sus magníficas
imágenes. El altar mayor todavía conserva
detalles del dorado a la hoja que en otros tiempos cubría
la totalidad de sus columnas, fustes y capiteles, el
que por el deterioro centenario, hace unas décadas
debió ser removido y reemplazado por tintas doradas.
La imagen de San Lorenzo
se encuentra en el camarín principal portando
una parrilla de plata, símbolo del martirio
que sufrió el santificado al ser condenado
a morir, en el año 258,
quemado vivo en una parrilla por negarse a entregar
los bienes de la Iglesia al prefecto de Roma.
El altar menor de la izquierda está dedicado
a la adoración de la imagen de la Virgen
de Luján, y el de la derecha a La Sagrada
Familia.
Sobre los laterales otros magníficos altares;
a la derecha, El Calvario y a la izquierda los altares
de la Inmaculada y San Ignacio.
En su exterior, su simétrico frente con columnas
y arcos de medio punto, sostienen las dos altas torres,
en una de las cuales se alojan las dos -casi centenarias-
campanas de inigualable sonido junto a la pequeña
y bicentenaria de la primera capilla.